"El Castillo Mágico"
Alumna: Florencia (2º Año EGB)
Colegio: Colegio N. Sra. del Carmen, Villa Urquiza

La alumna Florencia Agostina Loggia del Colegio Nuestra Señora del Carmen, escribió un lindo cuentito que su profesora nos quiso acercar para que lo publicáramos aquí. Aquí lo tenemos...
Entrar a la juguetería "El Castillo Mágico"era una aventura para los chicos. No sabían qué mirar primer. Los autos y los aviones por un lado, las muñecas y los bebés en sus cunas, por el otro.
En los estantes se apilaban cajas con juegos y en el medio ¡Hasta había un robot!
Sin embargo detrás de una gran canasta llena de pelotas habían quedado olvidados Chuf el tren de madera y Lili una muñeca de tela. Ya ningún nene los miraba.
Por eso una noche, Chuf le propuso a Lili escaparse.
-¿A la calle?- preguntó Lili.
-Sí. Para buscar a chicos que quieran jugar con nosotros.
-¿Y si nos atrapa el robot?- preguntó Lili - Por sus ojos salen rayos de colores.
-¡Ese no usa los tornillos que tiene para pensar!- la calló Chuf.
-Está bien, vamos.- dijo Lili.
El dueño de la juguetería, ocupado en apagar las luces, no vio que una muñeca y un tren caminaban decididos hacia la puerta. El robot avanzaba y movía sus brazos, amenazantes...¡Pero que alivio! Lili y Chuf ya habían llegado a la calle. Tropezaron con muchos zapatos y zapatillas que los empujaban. Saltaron entre familias que iban de acá para allá hasta llegar cerca de las casas. Chuf y Lili seguían adelante pero la noche los sorprendió y se durmieron frente a la reja de un parque.
A la mañana, un perro salió de la casa, corrió hasta un árbol y después descubrió sorprendido a Lili y Chuf.
El perro agarró a Lili entre sus dientes, entró corriendo y la dejó caer en la cocina.
Una nena y un nene estaban tomando la leche con sus papás y antes de que puedan abrir la boca apareció Chuf.
La nena levantó a Lili y exclamó encantada:
-¡La voy a poner en mi cama!
-¡y yo a mi tren lo voy a poner con mi auto nuevo!- dijo Luis, el nene.
Lili y Chuf se miraron. ¡Otra vez como en la juguetería!
Al día siguiente llovió y para colmo se cortó la luz. Los nenes estaban de muy mal humor. No podían salir al parque, la tele no funcionaba y tampoco podían jugar con sus jueguitos electrónicos. -¡Mamá, estamos aburridos!- exclamaron Ana y Luis.
-Estoy preparando la comida- contestó su mamá - , algún juego se les va a ocurrir.
-¿Sacamos la canasta con todos los juegos del placar? -dijo Ana. Entre los dos volcaron la canasta en el suelo. Después Luis tomo a Chuf y lo miró bien por primera vez:
-¡Voy a construir un puente con estos dados, y por encima va a pasar el tren! -exclamó alegre.
-¡Y estos vestidos le van a quedar bien a mi nueva muñeca! -dijo Ana, mientras buscaba a Lili- Voy a poner la mesa y las sillas, y podría invitar a las otras muñecas a tomar el té.
Luis no le contestó, estaba muy ocupado armando el puente.
La mamá extrañada de no oir a los nenes fue a la habitación. Se quedó en la puerta.
¡No podía creer lo que veía!
Las almohadas eran montañas; las unía un puente construido con dados, por el que Luis hacía pasar a Chuf.
Más allá Lili tomaba el té con las otras muñecas y Ana, vestida de enfermera, estaba muy seria vendando una para del elefante.
-Se cayó del tren -dijo Ana a su mamá, que sólo sonreía. Mientras Lili y Chuf se miraron felices...¡Ya no serían más los juguetes olvidados!

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